martes, 31 de mayo de 2011

Mi confrontación con la docencia

El siguiente trabajo es una breve narración sobre mi confrontación personal con la docencia. Se presenta enriquecido con las experiencias y reflexiones que el módulo 1 nos ha dejado.
            Recuerdo muy bien que mi primer encuentro con la docencia fue precisamente en la Universidad –pues, tengo que decirlo, soy de extracción universitaria. Cursaba el último semestre de la carrera de Periodismo cuando tenía que presentar una clase modelo en una materia optativa: Taller de docencia. No recuerdo de qué fue la clase, lo que sí recuerdo muy bien fueron las palabras de felicitación del profesor. Nunca me habría imaginado que mi destino estaría precisamente en la docencia.
            Al terminar la carrera, la realidad me daba una fuerte bofetada. Era 1995 y la crisis estaba en su cenit. Estaba recién casado y mi esposa a punto de dar a luz. Y yo sin empleo. Estaba en verdaderos problemas.
            Pero se presentó la oportunidad: un familiar me informó que una escuela de recién creación solicitaba maestros. Ante tal situación no podía decir no. Así que fui contratado para impartir 10 horas en un Centro de Bachillerato Tecnológico (CBT) en un poblado cercano al municipio de Texcoco. Ya se imaginarán las condiciones de una escuela recién creada: instalaciones prestadas, salones improvisados, escasez de bancas y pizarrones, etc. Este era mi inicio por la docencia.
            Cuanta razón tiene José M. Esteve cuando asegura que la mayoría de los profesores aprendemos por “ensayo y error”. La verdad es que no tenía una idea clara de lo que era planear un curso, evaluar conocimientos o conducir una clase.
            En aquel entonces estaba convencido que mi aventura como profesor sería pasajero, pues los sueños estaban encaminados en el Periodismo. Sin embargo, mi situación me obligaba a no dejar el trabajo y poner mi profesión en lista de espera. Luego se conjuntaron varios factores: recibí buenos comentarios de mis clases, me aumentaron el número de horas, tenía un empleo seguro y, lo mejor, empezaba a gustarme el oficio.
            Y sí, muchas ocasiones me cuestionaba a mí mismo si para esto había estudiado una carrera universitaria. A mi alrededor se escuchaban voces –a veces fuertes, a veces queditas- de familiares y amigos preguntando lo mismo. No faltó el alumno malicioso con la pregunta incómoda. En pocas palabras, estaba en una lucha interna en pos de encontrar una identidad profesional.
            Por azares del destino, me cambié de escuela y fue como llegué al CBT de Tecámac, donde desde hace 12 años imparto clases y lugar donde logré tener una mayor proyección como profesor. Fue aquí donde me dí cuenta que tenía verdadera vocación por la docencia. Pienso que para ser profesor uno tiene que estar enamorado y comprometido con el oficio, pues hacerlo a disgusto, transmite su infelicidad a los alumnos.
            El camino no fue fácil. Seguramente muchos alumnos fueron víctimas de mis errores de novato, pero hoy en día puedo presumir que he tenido la fortuna de escuchar buenos comentarios de mi trabajo. Es hermoso encontrar en la calle a exalumnos que le recuerdan a uno que está en el lugar indicado, en uno de los empleos más nobles que pueden existir, guiando a individuos que buscan la libertad a través del conocimiento.
            En estos 15 años en el servicio –todos en el nivel medio superior- he tenido grandes momentos de satisfacción, principalmente estando frente a grupo. El contacto con jóvenes me ha mantenido joven a mí también. Creo que una buena parte de la identificación que tengo en el nivel es que entiendo los problemas, las inquietudes y los gustos de mis estudiantes. Pienso que tengo una gran empatía con ellos. Por supuesto que también he tenido momentos de insatisfacción. Aún los números de reprobación y deserción escolar me pegan. Cuando eso sucede, inevitablemente me autocuestiono y trato de encontrar las posibles soluciones.
            Hoy en día, sigo buscando nuevos proyectos dentro de la enseñanza. Con la especialidad del PROFORDEMS he adquirido más conocimientos académicos y seguramente desarrollaré aún más mis habilidades docentes. Pero lo mejor es que tengo un panorama más amplio de lo que es la educación media superior en México. Mantener comunicación con otros compañeros maestros de lugares que no conozco (y a lo mejor nunca conoceré) me ha dejado como experiencia intercambiar ideas, conocer proyectos educativos diferentes, saber las problemáticas educativas que se viven fuera de mi entorno, y sobre todo, confirmar que hay un compromiso profesional y ético de hombres y mujeres que aman la docencia.
            Hoy en día, comienzo a entender mejor a mis alumnos. Sé de lo que son capaces. Mi labor consiste en abrir los espacios de expresión para que demuestren sus habilidades, sus destrezas, sus actitudes, en una palabra: sus competencias. 
            Creo que los años más duros han quedado atrás. Hoy, con humildad y compromiso, valores esenciales en esta profesión, seguiré en mi aventura de ser maestro.

lunes, 30 de mayo de 2011

Los saberes de mis estudiantes en el uso de las TIC y el Internet

El de las nuevas tecnologías es y será siendo un tema de gran interés para los estudiantes. Pareciera que van de la mano: cada vez que un nuevo aparato tecnológico aparece en el mercado, mientras más sofisticado e innovador sea, es inmediatamente reconocido por los jóvenes y harán todo lo que esté a su alcance para tenerlo en sus manos.
            Es increíble: mientras ellos conocen de las nuevas tecnologías (inclusive de aquellas que aún no aparecen a la venta), nosotros, los docentes, estamos en pañales en comparación a sus conocimientos. Mientras ellos escribían mensajes en su computadora, nosotros escribíamos cartas en nuestras máquinas de escribir; mientras ellos movían sus cabezas con sus ipod, nosotros poníamos casetes en nuestros walkman.
            ¿Sin embargo, esto los hace mejores estudiantes? Desde luego que no y el presente ejercicio lo comprueba.
            Cuestioné a mis alumnos sobre el uso que le dan al Internet como un almacén de recursos y los resultados no nos sorprendieron, pues sabemos lo que hacen con la computadora en sus ratos libres –que son muchos, por cierto. (Aquí entre nos, tampoco nos sorprende pues a veces también nosotros la utilizamos para lo mismo). Los usos más frecuentes son para:
  • Bajar música gratuita.
  • Ver y subir videos a YouTube.
  • Descargar imágenes y/o fotografías para ilustrar sus presentaciones y tareas, y
  • Elaborar tareas escolares, utilizando principalmente la Wikipedia.
            Llama la atención que en el último punto, los estudiantes revelen que sólo imprimen la información que necesitan sin leerla –mucho menos analizarla-, la pegan en sus cuadernos y el profesor se las califica sin verificar si la tarea está bien hecha.
            En cuanto a los usos del Internet como un espacio social de acción individual y colectiva, tenemos las siguientes respuestas:
  • Comparten redes sociales como Hi5 y Facebook.
  • Revisar sitios de chismes, principalmente escolares.
  • Estar en constante comunicación (chateo), con sus amigos, haciendo uso del Messenger.
  • Contactar a personas de lugares lejanos y desconocidas, y
  • Revisar precios de artículos como celulares, ipods, laptops, videojuegos, etc.
Como vemos, el uso que dan nuestros alumnos de las TIC y del Internet no es precisamente para la elaboración de trabajos académicos con un rigor científico, pues simplemente no saben cómo hacerlos. Y nosotros tampoco
            De esta manera nos dimos a la tarea de diseñar entre todos una estrategia que nos permita utilizar el Internet y la computadora para fines educativos. Aunque hace falta ordenar las ideas y plantear la estrategia con una serie de pasos bien establecidos, el grupo planteó las siguientes ideas:
1. Preparar exposiciones de temas haciendo uso del Internet.
2. Utilizar un buscador de palabras rápido y eficiente.
3. Tras identificar el menú de posibilidades (sitios, páginas web, etc.), elegir las que cumplan con mis necesidades y nivel educativo.
4. Realizar presentaciones en Power Point, ilustrándolas con imágenes descargadas en la red.
5. Utilizar las redes sociales, principalmente Facebook y Hi5, para compartir tareas, actividades y proyectos educativos.

      Sin duda, el trabajo de asesoría y mediación del profesor es esencial y, para ello, se requiere de nuestra actualización en el tema, ya que aún nos falta mucho por conocer de las nuevas tecnologías, sobre todo las aplicadas a la educación.